El mundo gira acelerado, frenético y yo simplemente observo al horizonte. Y mi mente muda, solitaria; por sus avenidas no pasean ni teorías eruditas, ni profundos pensamientos de elegantes vestimentas. Una pantalla en blanco, sin matices, sin arrugas, sencilla y vulgarmente blanca.
No hay comentarios:
Publicar un comentario