lunes, 31 de mayo de 2010
domingo, 30 de mayo de 2010
sábado, 29 de mayo de 2010
Para empezar un gran proyecto, hace falta valentía. Para terminar un gran proyecto, hace falta perseverancia.
Si quieres triunfar, no te quedes mirando la escalera. Empieza a subir, escalón por escalón, hasta que llegues arriba.
Cuando pierdes, no te fijes en lo que has perdido, sino en lo que te queda por ganar.
Utiliza tu imaginación, ...no para asustarte, sino para inspirarte a lograr lo inimaginable.
lunes, 24 de mayo de 2010
lo que hice ayer
el dulce me gusta
pero se muy bien que lo amargo, tambien me siguio
y puede ver, que todo no es mio
y se que otra vez, hay que elegir
y salgo escapando como quien va buscando
con miedo....en la oscuridad
hoy recorde todo lo que ayer se murio
sin nisiquiera ser
pero ya vez, estoy aca
hoy y siempre otra vez
y puede ver, que todo no es mio
y se que otra vez, hay que elegir
y salgo escapando como quien va buscando
con miedo....en la oscuridad
domingo, 23 de mayo de 2010
jueves, 20 de mayo de 2010
Me acuerdo y ya hace tiempo
cuando un recreo era mas que un trofeo
cuando ser pequeño, significaba que eras el 1º
y recibir un premio era encontrar el mejor delantero
metido en aquel cromo, tan buscado era tu tesoro
y gracias fue tan bonito
por darme tanto, cuando era niño
y gracias lo necesito
lo llevo dentro y
vive conmigo
Hacer daño era trampa, multiplicar un lio
y regalar cariño no era competitivo
y a las diez en casa, me dejas un ratitoooo!!
y de escribir mil cartas todo lo hemos perdido
y gracias fue tan bonito
por darme tanto, cuando era niño
y gracias lo necesito
lo llevo dentro y
vive conmigo
Un problema era tarea, y el amor felicidad
el verano era mas largo mi refugio era mama
nada se quedaba dentro yo sabia perdonar
siempre disfrutando el tiempo siempre siendo de verdad
Aquellos 15 años, aquellos findes que lejos estan
aquellas ilusiones ya no se tienen no se sienten igual
aquellas noches largas, aquellas plazas, y esas ganas de amar
mi bici amarilla (x3 amarilla y azul) y aquel verano nunca volveran
y gracias fue tan bonito
por darme tanto, cuando era niño
y gracias lo necesito
lo llevo dentro y
vive conmigo
lunes, 17 de mayo de 2010
¿Quién eres?
Esto no es algo que pasa todos los días. La costumbre, la prisa, mecanismos de defensa desconocidos, hacen que suceda sólo de vez en cuando. Pero no tan esporádicamente como para no poder decir que ocurre con bastante frecuencia.
Estoy en el baño lavándome los dientes distraída. O caminando por la calle apurada por llegar a una reunión. De pronto, una cara familiar me llama la atención. Soy yo. Yo en el espejo.
¿Yo? ¿Esa mujer adulta, yo? ¿Ese rostro tan extraño? ¿Esa persona seria y pensativa y que asusta un poco? ¡Pero si yo me siento infantil y temerosa y más bien traviesa! ¿De dónde salió esa cara, esas facciones? ¿Quién las eligió?
Me pasa lo mismo cuando miro algunas fotos. A veces me veo y digo: no quisiera ser su amiga. Otras me doy un poco de ternura. Pero, casi siempre, es asombro lo que siento. Porque yo no me siento esa que está ahí. Yo me siento mis pensamientos y mis temores y mis alegrías, esto que todo el tiempo llevo conmigo sin mirarlo, tan sólo percibiéndolo desde adentro. Como si a una casa acostumbrada a percibir todo lo que pasa entre sus paredes, como si a esa casa de pronto alguien le mostrara una foto de cómo luce por fuera. Quieta. Muerta. Congelada. Con manchas de humedad en alguna parte y tal vez algún vidrio resquebrajado. ¡La casa siente que ella no es eso! Ella es la vida que lleva dentro: las huellas del triciclo sobre la vieja alfombra, la gotera que nadie sabe arreglar, las risas de los niños, las patitas de los perros que hacen ruido sobre el piso al caminar.
¿Esa cara seria y adulta? ¡Por favor, no! Esa no soy yo. Yo soy mis dudas. Mis deseos y mis razones. Pero soy, sobre todo, mis palabras.
Mi cerebro, eso soy. Un cerebro que no para de rumiar. Una contradicción andante, muchos sueños, mucho cansancio, mucho amor y un montonazo de deseos por cumplir. ¡Pero no esa foto! ¡No ese espejo criticón!
Me gustaría tener el valor de sacar los espejos de casa. Y de voltear hacia otro lado cada vez que me descubro en el de cualquier otro lugar. Pero no lo hago. Al contrario: me quedo mirando a esa mujer -aunque yo me siento una chica y no una mujer- como si no la conociera. Fijamente. Intentando descubrir lo que ella esconde.
-¿Quién eres? -le pregunto.
Y ella me mira, siempre muda, mayor que yo, más seria que yo. Un misterio que nunca entenderé

