Para perderse del mundo hay que transitar caminos desconocidos, poco accesibles, con promesa de imposibles. Y ahí plantarse, echar cimientos. Ahí donde las rutas más transitadas se fueron lejos.
Para encontrar hay que ensayar nuevas miradas, emprender rumbos inciertos, entregarse a la incertidumbre, al azar del camino, recorrer calles trilladas con nuevos pies.
No hay comentarios:
Publicar un comentario